Venga tu reino, hágase tu voluntad

Vimos en el trabajo anterior algunas consideraciones sobre el establecimiento del reino de los cielos en la tierra y el papel preponderante de la iglesia en el cumplimiento del propósito de Dios, la unión en Cristo de todas las cosas, las del cielo y las de la tierra.

El trabajo de hoy es una continuación del anterior, y vamos a introducirnos de una manera poco común en los acontecimientos de los que hemos estado hablando. Yo te pido que te prepares porque esta no es una predicación de esas habituales. Hoy se te van a caer algunos velos, vamos a apuntarle a algunos becerros doctrinales, y si dejás que el Espíritu te hable posiblemente no vuelvas a ser el mismo.

Sé que va a ser así, porque a mí me pasó. Y es necesario que así sea para comprender con mayor amplitud nuestra posición en Cristo y el verdadero y profundo contenido de nuestro llamamiento celestial, que es el tema núcleo de estos estudios.

Antes de avanzar necesito decirte que hay quienes sostienen que es preciso establecer el reinado de Cristo en la tierra a través de la ocupación de los lugares de poder de este mundo, antes de que Cristo venga o para que Él venga, y esto puede confundirse con las cosas que hemos estado diciendo acerca de establecer la plenitud del reino en la tierra. Pero no nos estamos refiriendo a eso.

Una cosa es decir que la iglesia verdadera va a manifestar el reino de los cielos plenamente en la tierra y la gloria de su cabeza, que es Cristo, para cumplir el propósito de Dios en su venida, y otra cosa es creer que para ello se necesita que la iglesia reine este mundo desde la política, la economía y la religión, cosas que a todas luces pertenecen al ámbito de las tinieblas y conforman los poderes del presente siglo malo, el cual está destinado por la palabra a perecer.

Quisiera que entiendas una cosa. En su segunda carta, capítulo 3, versículo 7, Pedro dice,"pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos".

La expresión "los cielos y la tierra que existen ahora" es equivalente al sistema corrupto de este tiempo. Pedro no está hablando literalmente, está dando una figura del presente sistema de cosas, de este kosmos. No se trata de algo físico, sino de algo espiritual. Los cielos nuevas y tierra nueva también son otro sistema, ¿o pensás que vivir en el reino no es estar en otro cielo?

¿Pero qué dice Pedro del sistema de este mundo? Que está reservado por la palabra para el fuego. Así que, todo lo que esté apoyado sobre los fundamentos de este mundo, no importa si se llama iglesia, si se trata de tu fe, de tu esperanza, o de tu vida, si está edificado conforme a los rudimentos de este mundo, si tu confianza está puesta allí y te movés conforme a su corriente, hay un solo destino seguro: el fuego.

Es por eso que a los hijos de Dios se nos ha dado otro fundamento, que es Cristo, para que edifiquemos sobre Él. Y con Cristo nos fueron dados los principios del reino de los cielos, que son las bases de su propio sistema, muy distintas por cierto y hasta te diría en contradicción con las de este mundo.

Dios nos dio en Cristo el plano de su proyecto celestial para nosotros. El es el principio, pero no sólo a nivel temporal, sino en el sentido de fundamento, de patrón, de arquetipo. De hecho es "arche" la palabra griega que se usa para principio, y creéme que su significado va mucho más allá que una simple cuestión de tiempo.

La iglesia tiene la tarea de construir el reino en la tierra, que es lo mismo que decir que cada creyente está llamado a edificar el reino en su vida. Esto es traer el cielo a la tierra.

Ahora, sobre este fundamento que nos fue dado no se puede poner otro, dice Pablo. Las cosas subsisten en Él, todo lo que hay subsiste en Él, dice Colosenses. Así que, lo que no esté en Él tiene plazo. Y además, si vos encima de Él ponés un ladrillo hecho con un material que no se conforma a los componentes y elementos del reino, por más buenas intenciones que tengas con ese ladrillo, aunque quieras usarlo para la gloria de Dios (vos me entendés), el fuego lo va a probar y no va a pasar la prueba.

¿Qué te quiero decir con esto? Mirá, primero que es necesario que puedas examinar a dónde estás parado, y en cada área de tu vida cuáles son las bases de tu fe, qué es lo que sostiene tu confianza. Segundo, que el fin del siglo no va a ser una seguidilla de cataclismos e incendios que harán desaparecer la tierra. Eso es Hollywood. Lo que la biblia plantea es un cambio de reino, el paso pleno de un gobierno espiritual a otro, cielos nuevos y tierra nueva, y eso es algo debe suceder primero en cada creyente.

Para saber cuánto falta para el cumplimiento de estas cosas basta con que mires tu propia vida de fe, u observes la situación de lo que conocés como iglesia. De lo que estés mirando va a depender tu respuesta. Pedro dice que el Señor no se tarda, sino que es paciente para con todos hasta que todos procedan al arrepentimiento. Pero también es mi deber decirte que esto ya esta sucediendo, que ya hay muchos hermanos que están entrando y viviendo en el reino.

¿Y qué pasa con el fuego del que habla Pedro, de las cosas desechas y ardiendo, y eso? Mirá, tenés que preguntarte ¿qué es el fuego? Parece una pregunta tonta, pero no lo es. Cualquiera sabe lo que es el fuego en el mundo natural. Incluso está instalado en la imaginación de la gente que las llamas van a quemar a los hombres. Pero como te decía es Hollywood, no la biblia.

Así como "los cielos y la tierra de ahora" representan a este siglo, el fuego es una tipología también aquí. Leímos en la 2° carta de Pedro que los cielos y la tierra están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego. Hay una primera pista aquí de qué es el fuego, y está en la relación que existe entre el fuego y la palabra. Pero vamos ver otras.

En Juan 12. 48 Jesús, hablando también del juicio de este mundo, dijo: "El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero". Tenemos un segundo dato aquí sobre la obra de la palabra, con ella se juzgará al mundo.

Así que vemos que el fuego y la palabra parece que actúan juntamente, pero, ¿podemos decir que son la misma cosa? Claro que sí. "¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?", declara Jeremías 23. 29. Entonces la palabra es el martillo (símbolo de juicio, Éxodo 25. 31 "labrado a martillo se hará el candelero"), pero también es fuego que consume. Por el avance de la palabra es el avance del reino, el retroceso de las tinieblas, el avance de la luz. La palabra derriba estructuras y argumentos de maldad y establece la mente de Cristo.

Mirá, si todavía te quedan dudas, el Salmo 147. 18 lo dice así: "Enviará su palabra, y los derretirá..." ¿Entonces Dios va a quemar todo con la palabra? No literalmente. Es necesario entender que estamos hablando de fundamentos, de una guerra de principios. La palabra va a juzgar (separar, revelar, probar, alumbrar) y a quebrantar todo lo que no esté en Cristo. Entonces este sistema dejará de gobernar y un nuevo reino prevalecerá, un cielo nuevo y una tierra nueva, pero acordate que esto primero acontece en tu vida. Porque es necesario que el juicio comience por la casa de Dios.

Isaías 33. 14 al 17 lo relata así: "Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?".

Habitar con las llamas eternas es nuestro destino, si no es nuestro presente en muchos casos. Y fijate que la exhortación es a la mentalidad religiosa. Los fundamentos que tiene son mandamientos de hombres y los hipócritas representan el sacerdocio de aquellos cuyas vidas no se corresponden con lo que predican. ¿Y quién se sostendrá así ante la presencia de una palabra que quema como fuego sus tinieblas, una palabra que en este tiempo ya está bajando con la fuerza de un martillo y derribando las cosas en las que confiás? ¿Quién podrá sobrevivir en este ámbito de juicio? La respuesta está en el versículo siguiente, el 15:

"El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala;"

Estas son las características de un remanente que va a soportar las llamas eternas y habitará con el fuego consumidor porque aceptará la palabra completa, el evangelio completo, y esta palabra actuará haciendo su obra de transformación.

Son los varones amigos de Daniel en el horno de fuego (Daniel 3).Sadrac, Mesac y Abed-nego, quienes no se postraron ante el rey de este mundo, ni cedieron a los decretos o rudimentos o doctrinas de Babilonia. Y Cristo mismo estaba con ellos.

Los versículos siguientes de Isaías 33, el 16 y el 17, dicen "éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos".

No tengo aquí el espacio para hablar de las figuras de esta palabra. Pero notá que está hablando de habitar en el ámbito del reino de los cielos (éste habitará en las alturas), sobre los principios y fundamentos de Cristo (fortaleza de rocas será su lugar de refugio). Estos tendrán verdadero alimento y verdadera doctrina, se les proveerá de ello y verán la gloria de Dios, que es su presencia con ellos (se le dará su pan, y sus aguas serán seguras. Tus ojos verán al Rey en su hermosura), y poseerán la tierra nueva, la gran extensión del dominio de Cristo (verán la tierra que está lejos).

Vamos a ver por qué te digo que es una cuestión de fundamentos, una guerra de principios. Pedro en su segunda carta, capítulo 3, versículo 10, explica que lo que se va a quemar son los paradigmas que sostienen a este sistema y en los cuáles la gente confía. Y fijate que esto ya está sucediento, si no decile a la gente que hoy confíe en los bancos (estandartes de la economía), o que guarde respeto hacia los representantes religiosos como era antes (hoy se burlan!), o que crean en la política y en las ideologías, cuando se cae de maduro que la única filosofía es el bien propio y el clientelismo. El mundo ya está viendo temblar sus pilares, tal vez una vez más, pero la diferencia ahora es que no hay nada por delante que se muestre como reemplazo que siga vivo.  

Dice, "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas".

No se puede negar que la obra hará mucho ruido. Se derribarán cosas que hoy los hombres tienen como sublimes y esto afectará literalmente. Pero siendo el fuego la palabra, y los cielos la mentalidad de este siglo, "los elementos ardiendo" son sin dudas las doctrinas y argumentos que le dan vida y explicación a las cosas que vemos.

La palabra que se usa en griego para elementos es stoijeíon, que se puede traducir como rudimento. Esta palabra la conocemos porque la biblia habla de los rudimentos de la doctrina de Cristo, y también de los rudimentos y ordenanzas de este mundo. Bueno, eso es lo que va a arder por la palabra: los rudimentos de este mundo (Colosenses 2.20). Lo que ordena a la gente bajo una regla, el ordenamiento de las cosas según este mundo.

Hebreos 12. 26 lo describe así, "La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo".

Dios ya no va hacer borrón y cuenta nueva en la tierra, como tal vez lo hizo en los días de Noé. Esta vez va a cortar el asunto de raíz, va a atacar los principios (principados) y fundamentos de las tinieblas, porque Cristo, el principio de la creación, está ahora presente.

 ¿Y cómo lo hará? Como lo hizo siempre, con su voz, que es como decir con su palabra.

Hebreos 12. 27: "Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles".

Ya lo dijimos, va a quedar lo que esté en Cristo, todo aquello que se sustente con la palabra de su poder. Lo demás será conmovido. Pero ojo, una vez más, no habla de lo literal! La tierra va a permanecer, lo dicen Eclesiastés 1. 4, "Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece"; y el Salmo 96:10: "Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; Juzgará a los pueblos en justicia."

Entonces cuidado con las predicaciones del fin del mundo. Dios habla de los fundamentos. Por eso es tiempo de que la iglesia examine no sólo su relación con los poderes de este siglo, sino, y principalmente, la relación de sus doctrinas con la palabra de vida.

Hebreos 12:28 y 29, "Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor (Actúa por su palabra)".

Da la sensación que lo hubiese escrito Isaías. "¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor?", leímos que decía el profeta. Ahora, la pregunta que nos queda, y la que vincula esta palabra con lo veníamos diciendo en el estudio anterior es, ¿por medio de quién Dios hará esta obra?

Ya vimos que es por su palabra, pero es necesario asumir que su palabra usa un vehículo particular para impartirse: tu vida. Vos sos el templo, el carro (de fuego) de Dios.

Una vez más la iglesia es la encargada. Pero ya ves que no me refiero a templos ni a denominaciones, sino a creyentes verdaderos con mensajes verdaderos, acordes al corazón de Dios en este tiempo. 

En una mejor traducción del versículo 12, capítulo 3 de la segunda carta de Pedro, lo dice así: "Esperen la llegada del día de Dios, y hagan lo posible por apresurarla. Ese día los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán entre las llamas".

No creo que haga falta decir que el mismo Pedro dice que un día para Dios son como mil años, pero por las dudas lo aclaro para aquellos que creen que esto sucederá de un instante al otro. Es una transición hermano, y ya la estamos cursando. Ahora lo que este versículo plantea es que es nuestra tarea apresurarla, acelerarla. Acordate, lo vimos en el estudio anterior, la administración de este misterio está en nuestras manos.

Entonces, ni iglesia pobre y abatida esperando el regreso de su salvador (pues Cristo ya vino a salvarnos), ni iglesia gobernando el mundo sobre la base de sus sistemas corruptos (pues la que así lo haga se derrumbará juntamente con las cosas de este siglo o sistema, como más te guste traducir la palabra "kosmos", que es la que usa la biblia).

Estamos hablando de la manifestación del reino en nuestra vida aquí y ahora, ese es nuestro llamamiento celestial, ¿o vos pensabas que todo se limitaba a estar sentado con Cristo en los cielos?

No. Ese puede ser el principio, pero no el final. El final, el misterio de su voluntad, es lo que se debe cumplir en nosotros. Y eso es manifestación, revelación y transformación a la estatura del varón perfecto. Así está escrito en Efesios, esa es la meta de la iglesia, y el motivo para lo cual se proveyeron los ministerios.

¿Vos ves que algunos de esos ministerios no están en la iglesia? El problema no es la falta de los ministerios, tenés que darle otro enfoque a esto. Los ministerios están y existen en la tierra y están haciendo la obra, sino Dios sería un mentiroso. ¿Y no lo es, no?

Claro que no, el problema es la iglesia que vos estás mirando, o la que el mundo te quiere mostrar, que la han convertido en una cosa tal que, puede prescindir de los dones y las operaciones de estos ministerios. Se cree más sabia con sus alianzas mundanas y redes de hombres.

Esta iglesia puede moverse con la ayuda de la música, de la tecnología y los plasmas, de los cómodos asientos de sus templos, de las doctrinas religiosas, del poder del alma en lugar del Espíritu, puede sanar con la psicología, puede prosperar con el dinero, y además cuenta con la figura del super-pastor, que hace todas las cosas y es el super-responsable de todo!

Claro, para qué quiere apóstoles y profetas como los de la biblia, si estos no harían más que denunciarles su pecado. No te confundas por favor, los ministerios completos sí están operando, pero vas a tener que salir fuera del campamento para encontrarlos, y dejar de esperar entre cuatro paredes que un día te toque la hora.

Los campamentos sirven para refugiar a los soldados pero la guerra está aquí afuera y arrecia. Acá, soldado que huye no sirve para otra guerra. Soldado que huye se lo come Babilonia. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

Tampoco somos los que solamente esperamos en Cristo, como dice Pablo en 1 Corintios 15. 19, porque "Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración (de lástima) de todos los hombres." Si es que nuestra meta no es como la del opóstol: la resurrección, la trasnformación plena, asir aquello por lo que fuimos asidos, y solamente esperamos algo que ya sucedió (salvación), somos realmente los más dignos de lástima para Dios.  

¿Y quiénes debemos ser entonces? Debemos ser los que dicen: Sí, ven Señor Jesús. Y los que, como Cristo mismo enseñó declaran a viva voz: Venga tu reino, hágase tu voluntad Padre nuestro.

voz del que clama